El Taller de Pelucas solidarias realizará las primeras entregas elaboradas en la Unidad 2 de Sierra Chica

El proyecto se desarrolló bajo el Programa “Más trabajo, menos reincidencia” del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, impulsado por la Jueza de Ejecución Penal del Departamento Judicial de Azul Dra. Adriana Bianco junto a la estilista y peluquera Brisa Godoy Casanova.

 

El taller comenzó a dar frutos y hasta el momento son seis las pelucas terminadas que serán destinadas a personas que atraviesan tratamientos de quimioterapia.

 

Además de elaborar las pelucas con pelo natural, las internas e internos del pabellón de diversidad de género desarrollaron el logo “Desde adentro” que acompañará cada peluca con el objetivo de dar identidad al proyecto que se gestiona en el interior de la cárcel, desde el corazón y con gran compromiso.

 

Según señalaron, el caso de Brisa, formar parte del proyecto Pelucas Solidarias nació de una experiencia personal. “Hace 13 años mi mamá se enfermó de cáncer, ahí empecé a vivir y convivir con esta enfermedad con la que sufre todo el entorno familiar. Empezamos a ver el tema de la burocracia y el costo de las pelucas, como peluquera empecé a meterme en el tema de las pelucas, lo que terminó siendo una organización en mi ciudad, donde recibimos ayuda para consolidar la organización”, recordó la estilista oriunda de General Alvear.

 

La puesta en marcha del proyecto tras los muros de la unidad de máxima seguridad, en donde trabajan diez internas e internos, cuenta con el apoyo y acompañamiento a pleno de los directivos de la dependencia que valoran y acompañan a la profesional que guía este trabajo solidario que será beneficioso para pacientes oncológicos que producto de la quimioterapia, pierden el cabello.

 

Brissa se encargó de recolectar los materiales: el pelo de sus clientas, de otras colegas y los diversos elementos de trabajo que trasladó hasta Sierra Chica para concretar el comienzo del taller, en tanto las y los detenidos donan su tiempo y la mano de obra para confeccionar las pelucas. El proceso de armado implica la selección de mechones, el armado de cortinas  de pelo, la costura de esas cortinas en una gorra elástica, el lavado y empaque de la peluca para ser enviada a la persona que la necesita. También les enseñó a confeccionar turbantes para ser donados, como otra estética alternativa para cubrir la cabeza ante la pérdida del cabello.

 

“El taller de Pelucas Solidarias en la Unidad 2 está muy comprometido con la causa, las chicas y los chicos comprendieron que el cáncer es una cuestión de tiempo y las pelucas se necesitan con urgencia. Por eso, que los y las talleristas donen su tiempo, pongan sus ganas y voluntad para realizar las pelucas es muy destacable. La realización de las mismas necesita de motricidad fina, táctica y dedicación, cada una de ellas es enviada a distintas partes del país y son recibidas por quienes la solicitan con una sonrisa. Nosotros lo hacemos desde el amor, no recibimos dinero pero sí donaciones de pelo natural”, remarcó Brissa.

 

Se trata de un proyecto que nace desde el corazón, con empatía hacia la persona que padece cáncer, que sufre mucho en varios ámbitos de la vida y la pérdida del pelo es quizás la primera gran consecuencia de ese sufrimiento. Para la Dra. Adriana Bianco “las chicas del taller tienen un modelo a imitar en Brisa. Que puedan inspirarse en ella, que hay otro estilo de vida, un proyecto de vida para cuando obtengan su libertad. Este es el fin último que me propuse cuando decidí trabajar con este pabellón de diversidad sexual. Creo que la inclusión se trabaja así, tiene que ser con hechos y no con discursos. Tenemos proyectado montar una peluquería en el Penal dirigido por las chicas del pabellón para que tengan la práctica de una peluquería”, finalizó la funcionaria.

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