Inicio / Sociedad / Cuenta regresiva para la puesta en vigencia del nuevo Código Civil

Cuenta regresiva para la puesta en vigencia del nuevo Código Civil

Con la entrada en vigencia del Código Civil y Comercial Unificado, el próximo 1º de agosto comenzará a materializarse uno de los saltos normativos más ambiciosos que se hayan dado en nuestro país. Y es que el nuevo cuerpo legal no sólo modificará leyes que rigen la vida cotidiana de los argentinos desde hace más de 140 años sino que afectará temas muy sensibles como el matrimonio, el divorcio, el nacimiento, la responsabilidad parental, la reproducción asistida, la inscripción del apellido, las sucesiones, las deudas y las formas de asociarse o contratar.

codigocivilElaborado a largo de más de un año por una comisión de prestigiosos juristas y y aprobado por el Congreso de la Nación en octubre pasado, el nuevo Código introduce una visión más laica y moderna al Derecho de Familia para adaptarlo a las transformaciones culturales que han tenido lugar en nuestra sociedad a lo largo de las últimas décadas.

Pero además unifica el Código Civil con el Comercial simplificando el lenguaje de sus normas para que cualquier persona las pueda entender y consultar. De hecho, contra los 4.506 artículos que suman actualmente los dos compilados normativos, el nuevo texto se reduce a 2.671 artículos divididos en seis libros.

La necesidad de reflejar las nuevas realidades de nuestra sociedad definen el espíritu de la reforma normativa que comienza a regir el próximo 1º de agosto, un Código con una visión más laica y moderna del Derecho de Familia que el actual.

Ejemplo de ello son los cambios introducidos en materia de divorcio. Y es que en un momento en que las estadísticas de los juzgados muestran que más del 95% de los matrimonios que se divorcian lo hace de común acuerdo, y la sociedad condena cada vez más el daño que producen los divorcios contradictorios sobre los hijos, eliminar las existencia de causales y exigir acuerdos regulatorios a quienes solicitan el divorcio reflejan esa intención.

Lo mismo se observa en la incorporación del derecho a solicitar una compensación económica que tendrá cualquiera de los cónyuges al divorciarse, sea mujer o varón, desde el momento en que hoy no sólo se reconoce la existencia de parejas del mismo sexo sino que, contra lo que ocurría décadas atrás, no es inusual que sea la mujer, y no el hombre, quien sale de la casa a trabajar.

El adulterio, el abandono voluntario y malicioso, las injurias graves, la separación de hecho y las demás causales de divorcio que existen hoy dejan de tener peso legal para pasar a ser cuestiones íntimas y privadas de las partes. Y esto constituye un cambio profundo, dado que resalta la plena autonomía de la voluntad de las personas para poner fin a su matrimonio. Pero además de eliminar las causales, el nuevo Código suprime los plazos para solicitarlo: ya no va a poder exigirse que los cónyuges hayan estado separados de hecho por lo menos tres años continuos y sin voluntad de unirse.

En divorcio, como en otras cuestiones que hacen al Derecho de Familia, el nuevo Código se aleja del orden imperativo legal obligatorio para otorgar un mayor reconocimiento a la manifestación de la voluntad de cada quien. De hecho, ése es el espíritu que sustenta la supresión de las causales de divorcio. Más allá de las creencias y convicciones personales, el nuevo sistema evitaría los extensos y desgastantes procesos contradictorios, sumamente nocivos para los integrantes del núcleo familiar.

En materia de sucesiones, el cambio más difundido que trae el nuevo Código es la disminución de la legítima (la porción de la herencia de la que el causante no puede privar a sus herederos forzosos). Los descendientes, que hasta ahora tenían derecho a cuatro quintas partes, pasan a tener dos tercios; los ascendientes pasan de dos tercios a un medio; y el cónyuge supérstite queda en un medio. La principal implicancia de esta modificación radica en que aumenta proporcionalmente la porción disponible, ante lo cual una persona puede disponer de mayor cantidad de sus bienes en su testamento, o en vida mediante donaciones.

Otro cambio llamativo en el terreno de las sucesiones es que aumentan las causales de indignidad, por la cual se excluye a un heredero de su vocación sucesoria. Entre las causales más importantes, se puede accionar por indignidad contra el heredero que cometa todo delito doloso contra la persona, el honor, la libertad y la integridad sexual del causante, de sus descendientes, de sus ascendientes, de su cónyuge y hasta de sus hermanos (antes solo podía hacerse por homicidio), también se puede accionar contra aquellas personas que no cumplieron con los alimentos.

Entre los cambios más notorios que introduce el nuevo Código en temas históricamente relacionados con el Derecho Comercial se encuentra la incorporación de la figura del “empresario” en reemplazo de la de “comerciante”, la supresión de la diferencia entre contratos civiles y comerciales, la desaparición de las “sociedades civiles” y el surgimiento de nuevas personas jurídicas, como es el caso de los consorcios de propiedad horizontal y las simples asociaciones, que se sumarán a las ya existentes.

Otras de las novedades de interés que acarrea el nuevo Código es la incorporación de “los llamados contratos de comercialización, es decir, del contrato de agencia, de concesión, de franquicia y de distribución, lo que resulta altamente esperado en nuestro país”, según entiende el doctor Carlos Garobbio, director del Instituto de Derecho Comercial del Colegio de Abogados de La Plata.

En cuanto a sociedades, “se proponen normas generales para todos los contratos asociativos y se incluye el tratamiento del negocio en participación, las uniones transitorias y las agrupaciones de colaboración. A su vez se deja de lado la regulación de la actual sociedad civil, acorde con la línea de pensamiento a favor de la unificación de las materias civiles y comerciales”, explica Garobbio.

No menos novedosa es la incorporación de la sociedad unipersonal, cuya “idea central no es la mera limitación de responsabilidad del socio que la conforma, sino permitir la organización de patrimonios como empresa, en beneficio de los acreedores de la empresa individual de un sujeto con actividad empresarial múltiple”, señala el especialista en Derecho Comercial.

Al unificarse ambos códigos, a partir de agosto se eliminan las tradicionales e históricas diferencias entre temas, materias y cuestiones de Derecho Civil y de Derecho Comercial. Se debate si el Derecho Civil se ha “comercializado” o a la inversa, si el Derecho Comercial tradicional, se ha “civilizado”. Cualquiera sea la interpretación que quiera dársele, lo cierto es que se producen importantes cambios en los temas de contratos y personas jurídicas, entre otros tantos.

Fuente: El Día.