Alumnos de Ingeniería rediseñaron la señalética del Hospital de Olavarría con criterios de accesibilidad

Los pasillos del Hospital Municipal de Olavarría tienen otro color. O varios colores. Dibujos en los vidrios, estampados en el suelo, franjas cromáticas que caminan por las paredes. Desde marzo, el centro de salud tiene un nuevo sistema de comunicación para que personas con alguna discapacidad cognitiva puedan llegar fácil y rápido a los distintos servicios.

Con el eje puesto en criterios de accesibilidad, docentes y estudiantes de la Facultad de Ingeniería, junto al Municipio, la Escuela Especial 505 para no videntes, y el Instituto Especial de Enseñanza Oral (IDEO), diseñaron un programa integral para poder recorrer los espacios del hospital de manera simple e intuitiva.

El equipo fue grande y trabajaron durante varios meses para lograr adecuar el entorno y hacerlo más inclusivo. Desde el Departamento de Ingeniería Industrial de la FIO participaron Claudia Rohvein, Emilia Spina y Mario Jaureguiberry, con los estudiantes Ivo Pérez Colo, María Clara Kolman y Rocía Pereyra. El municipio involucró a varias áreas, y realizó un gran aporte el personal de Salud y de diseño gráfico. Por la Escuela 505 se comprometieron Nora Rodríguez, Vanesa Walter y Daiana Labelle; y por IDEO Maitén Arrondo y Rosana Kessler.

Esta iniciativa se articuló a través de un proyecto de extensión universitaria, que fue aprobado y financiado por la UNICEN.

 

A través de una gráfica sencilla y contundente, las personas con discapacidad física, psicosocial, intelectual y sensorial, incluso los analfabetos, pueden guiar sus trayectos de forma autónoma.

“Fue una experiencia que nos dejó más enriquecidos”, reconoció la ingeniera Rohvein. “La concreción de este programa fue un pequeño aporte a la concientización, reafirmando que desde el proceso de diseño se puede incluir personas con discapacidad, al considerar aspectos de accesibilidad cognitiva”, agregó.

 

Intervenciones

En una primera etapa se definieron cuáles eran las área funcionales del hospital, que incluían a todos los servicios que se realizan (laboratorios, radiografías, hemoterapia, diagnóstico por imagen, etc.). “Con eso armamos los planos de acceso, las ubicaciones, asignamos colores a cada área, armamos las referencias. Cada servicio tuvo su pictograma, y esto es muy importante para la gente que no sabe leer, con la idea de que sean bien representativos del lugar”, explicó Rohvein.

 

crohvein

Si bien el énfasis está puesto en la accesibilidad, todos los visitantes del Hospital pueden llegar al área deseada siguiendo un símbolo, un color, una referencia.
“También colocamos nodos –señaló la ingeniera- que son círculos en el piso ubicados en las entradas o bifurcaciones, con indicaciones y referencias de lo que hay en cada dirección”.

La implementación de este programa llegó hasta marzo, cuando la pandemia modificó todos los planes. Solo hubo una intervención vinculada al covid-19, con el aporte de cartelería para el nuevo laboratorio de biología molecular, para que mantenga una misma semántica y estilo. Este escenario relegó una segunda etapa de ejecución de los diseños.

Según Rohvein, “la segunda etapa contempla los recorridos y las referencias llamadas umbrales. Los recorridos son líneas de color en las paredes, y los umbrales son referencias que ayudan para que no sea necesario la memorización”.

Con todo, “esperamos concientizar en el uso de los conceptos de accesibilidad cognitiva y que otras instituciones adopten como impulso este proyecto que busca la inclusión, seguridad y accesibilidad de todos, mejorando su calidad de vida”, subrayó.